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Russian Orthodox Mission Society of st. Serapion Kozheozersky

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Oración de la Mañana

Levántate de tu lecho, sin pereza y antes de empezar cualquier obra, colócate mentalmente en presencia del Creador y ora así:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Luego permanece en silencio hasta que se tranquilicen todos tus sentimientos e inclínate tres veces, diciendo:

Gloria a Ti, Nuestro Dios, gloria a Ti.

Oh, Rey Celestial, Consolador, Espíritu de la Verdad, que estás en todas partes y que llenas todo, Tesoro de bien y Dispensador de Vida! Ven y habita en nosotros, y purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, Oh Bondadoso.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros (3 veces).

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Oh, Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh, Señor, perdona nuestros pecados. Oh, Soberano, absuelve nuestras transgresiones; Oh, Santo, mira y sana nuestras debilidades por tu Nombre.

Señor, ten piedad (3 veces). Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre. Vénganos tu Reino, hágase tu Voluntad como en los Cielos así en la tierra. El pan nuestro substancial, dánoslo hoy, y perdona nuestras deudas, como perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del maligno.

Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Troparios:

Al levantarnos acudimos a Ti, oh Bondadoso y Te entonamos, oh Omnipotente, el himno angelical: Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios, por la Madre de Dios, ten piedad de nosotros.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Del lecho y del sueño me levantaste, Señor, ilumina mi espíritu y mi corazón y abre mis labios para que Te alabe, oh Santa Trinidad, diciéndote: Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios por la intercesión de la Madre de Dios, ten piedad de nosotros.

Ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

El supremo Juez vendrá de improviso y las obras de cada uno serán descubiertas, por eso en medio de la noche Te invocamos con temor, Santo, Santo, Santo eres Tú, oh Dios, por tu Santa Madre ten piedad de nosotros.

Señor ten piedad (12 veces).

Oración

Al levantarme Te rindo gracias, oh Santísima Trinidad, por no haber desencadenado tu ira contra mí, pecador e indolente, en mérito de tu Bondad e infinita paciencia y por no haberme hecho perecer junto a mis iniquidades, sino que usando de tu habitual misericordia, me hayas levantado de mi letargo para que pueda desde el alba glorificar tu grandeza. Y ahora Señor, ilumina mi inteligencia, abre mis labios para instruirme con tus Palabras, comprender tus Mandamientos, y hacer tu Voluntad y alabarte confesándote en mi corazón y glorificar tu Santísimo Nombre. Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

El Credo

CREO EN UN SOLO DIOS, Padre Omnipotente, Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios nacido del Padre, antes de todos los siglos; Luz de Luz; verdadero Dios de Dios verdadero. Engendrado no creado; consubstancial al Padre, por Quien fueron hechas todas las cosas. Quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó de los cielos y se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado también por nosotros bajo el poder de Poncio Pilato, padeció, fue sepultado. Resucitó al tercer día según las Escrituras. Subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Y vendrá por segunda vez lleno de gloria a juzgar a los vivos y a los muertos y su Reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado que habló por los profetas.

Y en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.

Oración de San Macario el Grande

Oh Dios, purifícame a mi pecador pues no he hecho nunca nada bueno en tu presencia; líbrame del malvado, y que Tu voluntad se haga en mí, para que yo pueda abrir mis labios indignos sin condenación y alabar el Santo Nombre de Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Oración segunda

Al despertar de mi sueño, Te ofrendo, oh Salvador, el cantar de medianoche y me prosterno diciéndote: concédeme no dormirme para morir en pecado, al contrario apiádate de mí, oh Tú que fuiste voluntariamente crucificado, y Te apresuras a levantarme que estoy postrado, rendido por la pereza, y me salvas por la oración e intercesión, y después del sueño de la noche, bendíceme con un día inmaculado y sálvame, oh Cristo, Dios.

Oración tercera

Al despertar de mi sueño me acerco precipitadamente a Ti, oh Soberano, amante de la humanidad, y por tu bondad me esfuerzo por cumplir tu obra, y Te suplico: ayúdame siempre, en todo, y líbrame de todo lo malo del mundo, del demonio, que me apura, sálvame y llévame a Tu Reino eterno. Porque Tú eres mi Creador, el Donador y Proveedor de todo lo bueno, y toda mi esperanza está en Ti, yo Te alabo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Oración cuarta

Oh Señor, que me has hecho la gracia de tu gran bondad y de tu gran compasión a mí que soy tu servidor, para que pase el transcurso de esta noche sin la tentación de ningún mal antagónico, Soberano y Creador de todo, por tu verdadera Luz y con el corazón iluminado concédeme hacer tu voluntad, ahora y siempre, y en los siglos de siglos. Amén.

Oración quinta

Todopoderoso Soberano, Dios nuestro, que recibís de tus Poderes Celestiales el himno tres veces sagrado, recibe también de mí, tu indigno servidor, este breve himno de la noche y hazme la gracia para que todos los años de mi vida y todas las horas Te alabe a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Oración de San Basilio el Grande

Todopoderoso Señor, Dios de los poderes y de toda criatura, que vives en lo más alto y miras a los humildes, que escudriñas nuestros corazones y afectos, y sabes de antemano los secretos de los hombres; eterna e imperecedera luz, en Quien no hay cambio ni sombras de variación; oh Rey Inmortal, recibe nuestras plegarias, Te las ofrecemos con labios impuros, confiando en tus innumerables bendiciones. Perdónanos todos los pecados cometidos en pensamiento, palabra o acción, consciente e inconscientemente, y purifícanos de toda corrupción de la carne y el espíritu. Concédenos pasar la noche de la presente vida con el corazón alerta y el pensamiento cuerdo, aguardando siempre el advenimiento del día radiante de la aparición de Tu engendrado Hijo Único, nuestro Señor y Dios y Salvador, Jesucristo, cuando el Juez de todos ha de venir en gloria a juzgar a cada uno de acuerdo a sus actos. Ojalá no nos encuentre caídos en pecado ni ociosos, sino que despiertos y alertas para la acción, listos para acompañarlo en el divino palacio de sus bienaventuranzas donde se oye un incesante sonido de los que aceptan el festín y el inefable placer de los que contemplan la inexpresable belleza de su Rostro. Porque Tú eres la verdadera luz que iluminas y santificas a todos, y toda la creación Te canta por los siglos de los siglos. Amén.

Oración segunda

Te bendecimos, oh Altísimo Dios y Señor de la misericordia que estás siempre realizando innumerables, grandes e inescrutables, gloriosas y maravillosas cosas con nosotros. Que nos permites dormir para tregua de nuestras debilidades y reposo de los agobios de nuestra fatigadísima carne. Te agradecemos que Tú no nos hayas destruido por nuestros pecados y por el contrario nos hayas amado como siempre y aunque estemos sumidos en la desesperación, Tú nos has levantado para alabar tu poder. Por eso, imploramos que en tu incomparable bondad ilumines los ojos de nuestra comprensión y eleves nuestras mentes del pesado sueño de la indolencia; abras nuestras bocas y las colmes con tus alabanzas, para que seamos capaces, sin distraernos, de cantarte y confesarnos a Ti, que eres Dios glorificado en todo y por todos, el Padre eterno, con Tu engendrado Hijo Único y tu absolutamente santificador y bueno y vivificante Espíritu, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén.

Oración a Jesucristo

Mi más misericordioso y clementísimo Dios, Señor Jesucristo, por tu gran amor Tú descendiste y tomaste al género humano para salvarlos a todos. Y otra vez, oh Salvador, sálvame por tu gracia, Te lo suplico, pues si Tú me salvaras por mis obras, esto no seria gracia ni don, sino más bien un deber. En realidad, en tu infinita compasión e indecible misericordia, Tú, mi Cristo has dicho: quienquiera que crea en Mí vivirá y nunca morirá. Si la fe en Ti salva a los desesperados, sálvame, pues Tú eres mi Dios y creador. Atribúyelo a mi fe en vez de a mis actos. Oh mi Dios, porque Tú no encontrarás actos que pudieran justificarme, pero ojalá mi fe sea suficiente para todos mis actos. Ojalá que baste y se me absuelva, y ojalá me haga participante de tu gloria eterna, y ojalá que Satán no me coja, Palabra de Dios, y se jacte que me ha separado de tu mano y rebaño. Oh Cristo, mi Salvador, quiéralo yo o no, sálvame. Apresúrate, rápido, rápido, pues perezco. Tú eres mi Dios desde las entrañas de mi madre. Concédeme, oh Dios que Te ame ahora como alguna vez amé el pecado, y también que trabaje para Ti sin pereza, como trabajé antes para el engañoso Satán. Pero primordialmente trabajaré para Ti, mi Señor y Dios, Jesucristo, todos los días de mi vida, ahora y siempre, y en los siglos de los siglos. Amén.

Oración al Angel

Oh Angel Santo, intercede por mi alma despreciable y mi vida apasionada, no me abandones, ni me evadas por mi intemperancia. No des lugar a que el demonio insidioso me domine a causa de la violencia de mi cuerpo mortal. Fortalece mi pobre y débil mano y guíame por el camino de la salvación. Oh Angel Santo de Dios, guardián y protector de mi cuerpo y de alma miserables, perdóname todos los insultos que Te he dirigido todos los días de mi vida, y por todos los pecados que pueda haber cometido durante la pasada noche. Protégeme durante el presente día, y escúdame de toda tentación del enemigo, para que no pueda desairar a Dios por ningún pecado. Y ruega al Señor por mí, para que Él pueda fortalecerme en su temor, y hacerme, su esclavo, digno de su bondad. Amén.

Oración a la Virgen

Mi Santísima Soberana, Deípara [Madre de Dios], por tus santas y omnipotentes oraciones que destierren de mí tu humilde y despreciable servidor, el abatimiento, el olvido, la insensatez, la negligencia, y todos los pensamientos impuros, malignos e impíos de mi miserable corazón y de mi ofuscada mente. Y extingue la llama de mis pasiones, pues soy pobre y desdichado, y redímeme de mis numerosos crueles recuerdos y actos, y líbrame de todos sus nocivos efectos; pues bendita eres Tú por todas las generaciones, y glorificado sea tu muy honorable Nombre en los siglos de los siglos. Amén.

Invocación a Nuestro Santo

Ruega por mí, Santo(a) (nombre), pues con devoción acudo a Ti, rápido asistente e intercesor(a) de mi alma.

Canción a la Virgen

Alégrate, Virgen María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, Bendita eres entre las mujeres, y bendito es el Fruto de tu Vientre, porque has dado a luz al Salvador de nuestras almas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre en los siglos de los siglos. Amén. Por las oraciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo Hijo de Dios, ten piedad de nosotros.

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